No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo. Oscar Wilde

lunes, 8 de junio de 2015

ZUMO DE NARANJA (Reposición)

      Silvia todas las noches le habla al oído. Mientras, él duerme plácidamente como un bebé recién bañado. Se acerca entre las sábanas, se pega cuerpo a cuerpo y la tela estampada cambia de color. En esta fotografía nocturna, la Luna se asoma entre los visillos de la ventana, dejando pasar la luz que refulge en la bóveda del mundo. En el interior de la casa las candelas están apagadas hace rato; las palabras se despiertan cercanas y suaves entre las sábanas de colores cálidos, se fusionan en un caleidoscopio muy singular y fácilmente reconocible.
         Por la mañana, los rayos de sol iluminan sus facciones en un gozoso despertar. Nota como la cara se le templa. Abre los ojos se da la vuelta, extiende los brazos. Piensa los colores del día. Dando un salto se pone en pie. De fondo suenan las noticias en la cocina, se oyen sonidos conocidos.
        Camina por el pasillo flotando entre los versos que le rondan desde la madrugada y llega hasta allí, donde el exprimidor gira y suelta el zumo de una naranja fresca que, huele a recién cogida. Se acerca  por detrás y besa la nuca de quién está preparando el elixir que la despierta cada mañana.
Un relato de 2010

martes, 19 de mayo de 2015

LANTANA BLANCA



Lantana blanca
Empezó la vuelta atrás y llegará ese mañana,
que está por llegar, pronto.
Contar historias que, quizás sólo escucharan,
quienes quieran oírlas por el paseo,
paladeando el aroma de las flores,
tocar las palabras en el papel
con letras  de músicas azules,
oler la brisa que llega, con nuevos tiempos de fuga
En la orilla, en las ventanas, mirar


Cuaderno Azul, milhojas

miércoles, 13 de mayo de 2015

ABRIÓ EL SOBRE

Yo lo recuerdo todo hasta ahora. La memoria ese terreno sensible. Aunque a veces, se aparte de mí. Me resisto a olvidar los recuerdos. Nunca, a soñar despierto y lo hago entre las rendijas de cada día, entre nubes y claros, por la orilla que deja la sombra del sol. Hay momentos de la vida que se quedan grabados como hierro candente y dejan huella, como un tatuaje. Poderosa razón al ver la vida pasar.  
Otros, se guardan en cajas pequeñas para que no se pierdan porque son efímeros. De vez en cuando la abro para ver si están. 
Lo que olvidamos cada día no es de suma importancia porque, el cerebro y el corazón tienen memoria selectiva. Y los sentimientos fluyen y saben muy bien cómo actuar. No siempre, quizás. 
 Si lo único que nos pertenece son nuestros sueños, pues, soñemos. 
¿Me acompañas? Tú ya sabes dónde estoy.
 Manuel, abrió el sobre con aquellas letras, tantas veces leídas. Dejó la foto sobre la mesa y empezó a escribir: "Lo poco que recuerdo de ti...


viernes, 1 de mayo de 2015

UN CUENTO PARA MI NIETA

Mamá rana
        
        Esa rana que entró por la ventana y, se quedó, la  he visto salir del cajón del escritorio y hacer piruetas entre las tablas onduladas, sale, se asoma, se posa y reposa debajo de la luz.
 ¿Sabes?
Como una mariposa, verde con ojos grandes y vivarachos. Grandes pero no tanto como una osa. Sí, tan avispados como los tuyos…
Y sube y baja hasta el escritorio y deja sus huellas de anca sobre el teclado, desde donde hoy, escribo este cuento que te cuento. Qué, me invento para contarte sentada en la mecedora con la toquilla que cubre mis hombros…
Y, no suelta nunca a su cría que lleva sobre el lomo.
 ¿Sabes?
Tú me dirás: ¿las ranas tienen lomo, abuela? Yo te diré:
que vive en la habitación de al lado, guarda los sueños de aquella chiquilla de mofletes sonrojados, sin croar ni un solo día, para que la niña tenga buen despertar, para que los días sigan siendo verdes y las noches llenas de sueños alegres.
 La mamá rana me mira, mientras escribo; parece que tuviera una interrogación en la frente. La miro y sonrío, observo, a la rana cría con esos ojos tiernos de gran contento.
¿Sabes?
Yo creo que me dice sin croar que necesita una charca donde habitar.





Busco las palabras justas, aunque a veces no las encentre



miércoles, 15 de abril de 2015

ENCADENADOS

Junto al mar
Mañana será el día elegido junto al mar, cuando apenas quede luz del sol. Y desde  la orilla llegue la niebla a mis pies. Quebrada quedará la tarde, aunque rebelde,  el mar se acerque y  me hable. Sin máscara, la mirada limpia, silente, sin credo.


Lejos del mar

 Quedarán las palabras arraigadas por el tiempo. Todavía retumba en mi cabeza como un disparo, aquel maldito día de golpe de timón, en el que la lluvia hizo desparecer tu retrato. Ni el piélago, ni el céfiro  se lo llevarán de mi pensamiento. 

El mar sigue cantando...cuando pierde una ola
José Ángel Buesa

domingo, 5 de abril de 2015

FOTOGRAFÍA DEL ESTÍO

       Buscando las  fotos de aquel verano por los caminos y valles de los Picos de Europa, no las encontraba. Cómo las iba a encontrar, si titulé el archivo “fino de hilar”. Seguí el consejo del anciano para no olvidarlo. 
        Vamos por sendas de montaña, entre valles de exuberante naturaleza  con infinidad de contrastes en verdes, amarillos y dulces lilas. Desde que mi marido se jubiló lo acompaño en sus rutas montañesas. Él, mi cámara y yo. Es verano. De los corredores de las casas cuelga el maíz y en los alféizares de las ventanas sorprende el estallido florido de los geranios rojos.
        Una noche fresca de rebeca. Entre los aperos de labranza que decoran el bar de Manolo, nos encontramos con paisanos que lo fueron del  pueblo. Ahora sólo durante el estío, vuelven. Charlan y beben animadamente, las mesas se van agrandando según llegan. Nos hacen un hueco y compartimos plática. En la calle suena una gaita alegre y con el alborozo de los niños se expande la fiesta al valle.
        “Es la hila del veranillo”, nos dijo el de más edad de la mesa. Nos contó que las largas  noches nevadas  al fuego de la lumbre,  si no hay hila, se pierde la vida sólo en dormir. Es verano, qué más da. Esto señora no lo podrá fotografiar pero guárdelo en la memoria, lo mismo el año que viene ya no podré hilar.
        Las animosas palabras de Anselmo quedaron en las fotos del estío. Sabía hilar fino.




"Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar"
Antonio Machado.

lunes, 23 de marzo de 2015

ROJA AMAPOLA

Cabopá
Te encontré en un pedregal

no estabas sola, ababol.

Si ahora lo estás

no dudes en llamar,
otras te acompañaran.


jueves, 12 de marzo de 2015

NADA. NADA. NADA.


No escribo nada. Las fechas pasan montadas en nubes dibujadas en un calendario, de niña bonita como el año. En la fotografía fija están las ganas, las ideas, y, las palabras. Pero las letras no fluyen. Suben y bajan como si lo hicieran desde una azotea abstracta, llena de trastos y cachivaches por deshacer o por hacer. ¿Quién sabe?
 Me veo a través del espejo del cristal de un portar retratos con palabras derramadas por sus aristas las veo caer sobre la mesa  que al atardecer rojo-anaranjado, azafrán, como a mí me gusta  llamarlo, viendo  el mar y si no estoy  a su orilla. Me lo imagino.

Un día como el de mañana 13 de marzo de 2008, abrí esta ventana para ver quien había por ahí, encontré, ayudada por la estrella de los vientos a gente que se asomaba y pasaban, se quedaban y decían lo que el viento les soplaba. Entre los distintos puntos cardinales, entre los mares del Norte y del Sur o en tierras de adentro, soplaron vientos apacibles que transportaban las noches y los días.

No quiero que la nostalgia contagie y tiña el atardecer de un día de invierno que parece primavera. Aquí ya se huele a azahar. Sí quiero amanecer cada día con las “eses” de palabras como, sol, suerte, sal, salud, saber… Y todas las imaginables.
Hoy, por ayer hago un esfuerzo y saco de mí: “ Saco de nada, nada” algunas palabras escritas para celebrar con vosotros que mi ventana lleva abierta ocho años. Unas veces  entreabierta, otras de par en par. Nunca cerrada.
Cabopá


martes, 10 de febrero de 2015

EN LA SOMBRA

Bajo una sombrilla en la playa.
Con brisa fresca marina, con sabor a salitre,
con la mirada sin horizonte, qué más da.
En el patio, con techo de jazmines
que caen cadenciosos sobre la cabeza.
Mirándolos,
 en su perfecta belleza, adornados de verdes hojas.
 Preparados para perfumar las noches de música, de palabras insonoras. 
Esas que se quedan en el recuerdo,
año tras año.

Cuaderno Azul, milhojas

lunes, 2 de febrero de 2015

PAPELES SUELTOS /3







Hoy he leído un cuento que me ha removido. Hoy he visto las palabras escritas como sentimientos tatuados. La piel caliente se ha vuelto fría y una brusca brisa helada ha recorrido mi cuerpo lento. Desasosiego y trasiego parece una paradoja, y lo es.