Que, todo empezó como un empeño personal. Un día apareció por casa mi hijo. Se puso a mi lado y, yo, frente al ordenador; me sentí confiada para crear un blog. Hasta ese momento temblorosa, movía los dedos y el cursor con miedo y una excesiva prudencia. Cada vez que se abría una ventana, me entraba un cierto pánico que me producía salir por la tecla: escape, escape y cerrar ventana.
Empecé visitando blog de forma aleatoria. Me asomaba por esas ventanas que dejan ver interiores de personas anónimas que transmiten cosas y hechos con palabras que me gustan mucho. Me fui introduciendo en un mundo de colores alegres con flores, ríos, mares, hilos, libros, fotos y retahílas de palabras encadenadas, que me hacían derivar en otros mundos de diálogos y debates. Me interesó y me interesé. Hasta que los blog empezaron a ejercer sobre mí la necesidad de participar y compartir….
He dado muchos tumbos por este mundo virtual hasta llegar aquí. Mi hija ha jugado un papel importante en esta historia. Ella fue la que me enseñó a “copiar y pegar”, a guardar en favoritos, a subir fotos y cambiar su tamaño. Ya hasta sé subir vídeos. Ellos, mis hijos, han sido mis tutores principales en esta empresa virtual, por la que ahora me felicitan de vez en cuando. Sé que me visitan pero la mayoría de veces lo hacen en silencio. Yo lo sé y lo agradezco. Aprovecharé para mandarles besicos.
Me basé en primer lugar en la fragilidad de mi memoria para abrir este cuaderno. Sería una forma de trasladar algunas cosillas de mis cuadernos, cuartillas y folios que andan por ahí, escritos, de hace tiempo o no tanto. No pienso mucho lo que voy a publicar. A veces una foto, una excursión, un paseo, la lectura de la prensa o el libro que estoy leyendo, o algún acontecimiento cercano, son las cosas que me sirven de inspiración para colgar algo y compartir. Mirar las foticos que tengo archivadas es algo fundamental para este cuaderno e ilustrarlo, y si las publico necesitan un pie de foto, de paso escribo. Así fue como empezó todo. Después he ido colgando “cosicas mías”, estas son aquellos microrrelatos o postales que de vez en cuando voy dejando sueltas por ahí. Y algunos poemas que parecen serlo.
Me gusta escribir. Lo hago desde que me reconozco, pero nunca lo había mostrado hasta ahora. Me agrada extraordinariamente recibir visitas y acojo con mucha gratitud los comentarios.
Hay una cosa que no sé si alguien se ha dado cuenta, qué me gusta el mar con locura, que lo necesito, que es mi elixir; y que cada vez que puedo me escapo con él, junto a él. Haga frio o calor, con aire ventoso o con aire calmo. Y sí el día acompaña: mi cámara hace lo demás.
No haré números, ni colocaré cifras en estos dos años en los que me dejo ver por esta ventana que mira al mar. A mis dos mares que tengo el corazón partío. Sí os quiero dar las gracias a vosotros los que me visitáis y me habláis casi a diario: Rosa Cáceres, Clares, Rafa, Álvaro, Rosario, Tejedora, Rosa, Lola, Cayetano, Arancha, Begoña, Victor, Sara, JL, Esaú, Cyd, Isabel Martínez, Menchu, Gala,Carlos Gargallo, Yolanda, Luna, Tesa, Thornton, MªAngeles y José, Arobos, Farallón, Blao, Antonio Verdú, Fiufiu, Tag, Ñoco, Sam, Franciska, J. Lorente,….y a todos los anónimos con nombre. A los que vienen y se quedan, a los que vienen y se van ...A todos os mandaré Besicos.
Cabopá
2 años.