No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo. Oscar Wilde

lunes, 12 de abril de 2021

ACEQUIAS Y AZARBES/6 Alfatego

La Alfatego del árabe al-Fat iq "El Quebrado" (s. XIV) es hija de la Aljufía nace en La Ñora pasa por La Albatalía, Guadalupe, La Arboleja y Espinardo. Aquí es donde arranca hoy, este recorrido junto al Molino Alfatego que toma su nombre de la acequia. Este molino como otros tantos se encuentra en completo abandono y ruina. Todavía suena la fuerza del agua por sus piedras. (Pedanía de El Puntal) Esta acequia menor discurre paralela a otra llamada Churra la Vieja de gran importancia ambas, en la zona NE de la ciudad. En la mayor parte entubada por la desmedida urbanización. Cruza la avenida Reino de Murcia y la Senda de Granada. Continua por Cabezo de Torres, Santiago y Zaraiche y Zarandona. Entonces esta acequia menor se llamará Zaraiche en su heredad. Trancurre por aquí hasta llegar a Monteagudo. Después se adentrará en la Vega del Segura (Orihuela) o Vega Baja.

Antes ha atravesado la autovía Mu-30(Murcia-Alicante) y pasa entubada por la Urbanización "Joven Futura" donde encontramos la Casa Torre Falcón (s.XVII) y su pino piñonero centenario. Volvemos a encontrar el abandono y desidia de la administración local. Es esta zona rica en hallazgos arqueológicos de la época romana se cree que por allí pasaba la Vía Augusta: unía Cartagena con Toledo. Hay restos de sarcófagos paleocristianos. 

Me pararé en el topónimo Espinardo por curioso. Parece ser que proviene de la Salsola Vermiculata planta que abundaba por este paraje, de ella se extraía sosa para hacer jabón y los romanos la llamaban: Espinardo del Latín vulgar. Entre los restos se han encontrado hornos alfareros para hacer jabón.

En este recorrido podemos encontrar pequeñas huertas de cultivo para uso familiar o grandes extensiones de naranjos y limoneros que pronto darán cobijo a grandes bloques de pisos. El avance urbanístico es desmedido. También muchos "cañares" y "escorreores" (habla murciana) que ya sirven para poco riego. Algunas bardizas y alambradas metálicas, así como escenas de uso tradicional como las cortezas de las naranjas al sol. Muy típico de la huerta (para echar al fuego, para aromatizar o para la fábrica de la polvora) Ya en desuso. Algunas ejemplos quedan.


Paraje de la huerta sin cultivar (La Albatalía)

Acequia Alfatego (Espinardo)


Molino Alfatego El Puntal (Pedanía)


La huerta cercana y edificios nuevos ¿convivencia?


Bardiza de cañas y alambrada


una costumbre muy huertana


Para foráneos:

Cañares: cañaveral o zona con cañas 
Escorreor: escorredor cauce donde van las aguas sobrantes del riego del bancal.

lunes, 8 de marzo de 2021

ACEQUIAS Y AZARBES/5 "Alfande y Alguazas"

 Por la huerta de la margen derecha del río Segura circula una acequia mayor llamada Alquibla del árabe Al-quibla, "la del Sur" de ella nacen otras acequias menores. En el trayecto, existe un intrincado paisaje de acequias y azarbes, como la acequia, Alarilla, la de Alguazas la de Beniaján, la Alquibla Norte. El azarbe de Sierpes el de Tierra Roya y la del Malecón. Al igual que por aquí pasa el Reguerón o Guadalentín con hilo de agua y muchas cañas.

En esta zona, la huerta convive, con barrios como el Progreso, Santiago el Mayor antes de llegar a Beniaján(Los Dolores, La Azacaya) y Torreagüera. En la mayoría de las ocasiones estos cauces están entubados, cosas del desarrollo urbanístico. Los bancales, los brazales y carriles son como un apéndice de pisos y calles de reciente creación. La falta de agua es patente y hay muchos huertos en completo abandono. 

Los cultivos tradicionales cada vez son menos solo aquellos "huertanos nostálgicos" siguen plantando, habas, patatas, acelgas, coles, etc. 

En el barrio del Progreso en el carril de la Torre Caradoc queda la muestra de una casa con torre del que toma su nombre. Está en completo abandono. Parece ser que la casa es de estilo inglés. Un lord llegó a este vergel para curarse una tuberculosis.(finales de 1800)

  

Acequia Alfande por La Azacaya. Beniajan

Brazal y bancal de alfalfa (¿convivencia?)


Casa Torre Caradoc 


Bardiza y brazal 


Bancal de patatas


Acequia entubada. Partidor de riego



Bancal de habas



Para foráneos:
Bardiza: vallado de cañas usado por los huertanos para delimitar su propiedad
               (apenas quedan) ahora alambradas metálicas. 
Partidor o portillo: para o desvía el cauce del agua para el riego en su "tanda"                   Antes de madera. 

lunes, 1 de marzo de 2021

ACEQUIAS Y AZARBES/4 AZARBE MAYOR

Un Azarbe es la acequia que transporta el agua sobrante del regadío y la devuelve al río para ser utilizada después en la Vega Baja.(Orihuela)
El Azarbe Mayor circula muy cerca de los cauces de otras tantas acequias menores, tan importantes como la de Zaraiche, del Chopo, la acequia Azarbón, de Monteagudo y Nelva. (Huerta NO.) Todas estas acequias son hijas de la acequia mayor Aljufía.
Este recorrido lo inicio en Zarandona y adentrándome por carriles y caminos, me encuentro con el Azarbe Mayor, camino de Monteagudo. Después por el carril de La Miguela cruza la Carretera N-340(Alicante) y se adentra en la pedanía de Casillas, uno de sus caminos principales se llama: Orilla del Azarbe.
La huerta convive con grandes polígonos industriales, chalés y casas antiguas. Así como pequeñas explotaciones agrícolas (minifundios) dedicadas al cultivo tradicional de patatas, lechugas, coles, coliflores, habas, apio, etc, entre caminos y carriles. El agua es escasa y el huertano respeta la tanda como debes ser. Su heredad se circunscribe a la acequia a la que pertenece. A sus bancales llega el agua por los brazales, regaeras y escorreores, venas  de la acequia cercana. 



Paraje huertano, una casa entre naranjos y palmeras

Azarbe Mayor al fondo Monteagudo

Acequia del Chopo


Riego a "manta"


Un bancal de apio y un desguace al fondo (¿convivencia?)


Azarbe Mayor por el Carril de La Miguela


Cultivo a medio segar


Una casa nueva al estilo de las Casas Torre


Un corral entre naranjos:


Para foráneos

Pedanía: núcleo pequeño de población que depende de un municipio (Murcia)

Riego a manta: se deja correr el agua hasta inundar el bancal. Técnica de riego  muy antigua.

Carril: camino corto de una casa a otra  su y huerto. "carril" del árabe, sin salida.

Tanda: ordenación por días y hora para el riego. Cada huertano y acequia tiene  "tanda" otorgada y debe respetarla. 

Heredad o heredamiento: es le terreno de cultivo que pertenece a una sola      persona o familia. 

Regaera: acequia pequeña que reparte el agua por el bancal.

Escorreor: compuerta pequeña que suelta o detiene el agua de riego. 

lunes, 22 de febrero de 2021

ACEQUIAS Y AZARBES/3 La Aljufía


La acequia Aljufía es una acequia mayor (del árabe Al-Yâwfiyya) "La del norte" recorre la huerta pasando por la ciudad y toma distintos nombres según la pedanía. Todas son hijas suyas. Se ve por muchas zonas de la huerta cercana. Un paisaje digno de ser visitado y admirado por tan buen sistema de riego. Herencia musulmana. Una pena que que no esté mejor señalizado. Se debe cuidar más.

La Aljufía parte del Azud de La Contraparada hasta la Vega Baja(Orihuela) El recorrido de hoy lo inicio desde La Ñora con la Noria de la Rueda en esta misma pedanía. Obra hidráulica del S.XV restaurada en distintas ocasiones. Al principio era de madera con cangilones de cerámica. Ahora metálicos. Está considera  desde 1982 como BIC.

Esta acequia "madre" posee en el transcurso de su cauce distintos molinos la mayoría harineros. En algunos casos, muy deteriorados y mal conservados. Molino de Los Casianos (La Ñora) Molino de Los Canalaos o de la Polvora S. XIII Molino de los Funes o Cuatro Ruedas S.XIX en completo abandono, poseía cuatro piedras en La Albatalía. Todos adoptan el nombre de sus propietarios.

Durante el recorrido del cauce de La Aljufía nos encontramos con casas solariegas, La del Pantano, en su margen izquierda. Y algunas de las típicas Casas con Torre. Casa con Torre de Los Castaños en el carril de Los Penchos en La Albatalía. 

Huertos de naranjos y limoneros y una gran variedad de hortalizas y árboles frutales riega La Aljufía por sus brazales y regaderas. Por estos parajes muy cercanos a la ciudad, llenos de viviendas (chalets) vallados a cal y canto, vigilados por el "amigo del hombre" 
 
Noria de la Rueda en La Ñora

 
Molino de Los Casianos

La Aljufía Acequia Mayor o la del Norte


Molino de Funes o de las tres piedras


Casa del Pantano en la margen izquierda de La Aljufía


Casa con Torre de Los Castaños. La Albatalía



Huerto de naranjas


Huerto de limones

lunes, 15 de febrero de 2021

ACEQUIAS Y AZARBES /2 Azarbe Campuzano Alto

En este recorrido de hoy, por la huerta cercana, nos encontramos con la acequia menor Zaraiche. (Se llama así al pasar por la pedanía del mismo nombre, pero es hija de la Acequia Mayor Aljufía) muy cerca del final de la Senda de Granada(Cabezo de Torres) en su trayecto hacia Monteagudo. 

Esta acequia recibe las aguas sobrantes del riego a la azarbe de Campuzano Alto. La acequia Zaraiche devolverá el agua al río para volver a utilizarla más tarde. 

En este tiempo de invierno se está realizando la monda de la misma o limpieza de los quijeros y cortado de cañas. Me encontré con un huertano haciendo la labor.

La riqueza de la tierra y el arte del huertano se puede ver en los distintos cultivos tradicionales: patatas, habas, lechugas incluso  perejil.


Acequia menor Zaraiche 





Es tiempo de monda 

Azarbe Campuzano Alto 



Bancal de caballones con patatas recién plantadas


bancal de perejil



Para foráneos:

Bancal: terreno que se delimita en la tierra para plantar.

Monda: limpieza del canal de la acequia, azarbe o brazal de sus quijeros y limpieza de cañas.

Caballones: porción de tierra alineadas para plantar hortalizas. Los surcos hacen pasar el agua.

lunes, 8 de febrero de 2021

ACEQUIAS Y AZARBES /1 Benetúcer una acequia menor

Acequia Benetúcer 

 ACEQUIA Benetúcer 

Esta acequia transcurre por debajo de la ciudad de Murcia.La Benetúcer es una acequia menor que parte de La Aljufía acequia mayor. Toma este nombre desde el Molino del Amor (La Albatalía) Se hace visible en la Senda de Enmedio (Puente Tocinos) en la margen izquierda del río Segura muy cerca de su mota.

Su recorrido está encauzado impidiendo que sus quijeros tengan la flora autóctona. Cada día son más las acequias que están ocultas, entubadas o encauzadas. 

Por la Senda de Enmedio, Carril de la Amistad y Carril de La Filomena se puede apreciar un paisaje lleno de vida, con naranjos, limoneros y bancales de hortalizas. Un recorrido por la huerta cercana de 12Km. en estos tiempos de Pandemia. 

El camino paralelo adopta el nombre de la acequia

La acequia Benetúcer después de su paso por la ciudad


El tablacho aguanta el agua para que vaya por los brazales a regar los bancales



Y de esta manera iré dejando acequias, azarbes y brazales que vaya encontrando en mis paseos durante el confinamiento perimetral en el que nos vemos inmersos por el maldito virus. 
Usos y tradiciones de la huerta que conocía en parte y ahora comprendo mejor. Los paseos y la cámara darán buena cuenta de ello. 

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Para foráneos:

Acequia: canal que toma el agua del río para el riego.
Azarbe: canal que devuelve el agua de riego al río.
Acequia mayor: toma el agua desde el río.
Acequia menor: toma sus aguas de una acequia mayor.
Mota: montículo o ribazo para detener el agua en caso de gran avenida.
Quijero: costados de una acequia, azarbe o brazal.
Tablacho: portillo que se utiliza para permitir la entrada o salida del agua

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miércoles, 3 de febrero de 2021

ATARDECE EN EL MAR MENOR





Es un atardecer en el Mar Menor cualquier 

 día de enero en calma.

En estos tiempos raros que estamos viviendo.

Sin poder ir junto al mar.

Incertidumbre

 

 

                                        Cabopá

 

 



jueves, 28 de enero de 2021

SUBIR FOTOS AL BLOG ¿quién me puede ayudar?

Esta foto es  del archivo Blogger  de mi autoría




 A ver cómo me explico: 

No puedo subir fotos de las carpetas de mi ordenador

Da un error: "Se ha producido un error en la subida: operación rechazada por el servidor"

Por más que lo intento, nada de nada. 

Vuelvo después de muchos días y en el icono de insertar imagen 

hay cuatro opciones: 

desde el ordenador

fotos (para el móvil)

Blogger

URL

He aquí la cuestión si pincho en Blogger se abre la pestaña y me dice: 

         Añadir imágenes

         De este blog

         Del archivo del álbumes de Google

Así que de esta manera he subido la foto que puede ser perfectamente de 2009(desde añadir imágenes de este blog, el mío claro) La última vez que subí una foto fue en noviembre de 2020 después cambió la plantilla o servidor de Blogger y hasta ahora. No me resulta nada dinámico el nuevo servidor, es complicado y enrevesado.

Me resisto a compartir todos mis archivos fotográficos a Google

¿ Qué hago? 

 

Dejo esta entrada por si algún bloguero/a la ve y me puede ayudar.

 

Muchas gracias. 

 



martes, 26 de enero de 2021

EL CORRILLO relato para el concurso #MiMejorMaestro de ZENDA

 

La llegada de la nueva profesora al Instituto fue como una cuerda elástica. Nos hacía vibrar en el aula con los ojos abiertos y la escucha atenta. Su explicación y  relato de la Historia dio un vuelco tan impresionante como rotundo. En los pasillos cuchicheábamos. Parecía mentira, era todo tan distinto a lo que estábamos acostumbradas, pero Lupe fue real.

Las demás asignaturas perdieron interés por tan solemnes. Siempre lo mismo, sin salirse del programa establecido. Sujetas al canon estipulado en aquellos manuales  arcaicos. Lupe nos daba apuntes que tomábamos con ilusión, todo aquello que no estaba en los libros, no era poco, era, como agua clara y fresca para beber.

Con ella lo primero era la etapa actual, desde el final hasta el principio. Como el mundo al revés, eso nos decía. Conocimos lo que nunca se llegaba a explicar porque acababa el curso. Aprendimos  hechos históricos, no  fechas ni  batallas. Se nos abrieron nuevas ventanas, incluso con ellas cerradas. Un centro donde los únicos hombres eran los profesores.

En aquellos tiempos en los que no estaba permitido el tuteo, Lupe lo aceptaba, fue ella, quien nos sugirió que lo hiciéramos. La hora se nos hacía corta. Impartía sus clases con vehemente pasión. Nosotras entusiasmadas. 

Tampoco eran tiempos de libertad, por eso susurrábamos sobre los temas, que nos abrían los ojos a tantas cosas. Fumaba pitillos sin boquilla. Nosotras embobadas. Cuando se le quedaba una brizna de tabaco entre los labios y sin dejar de hablar se las quitaba. Nosotras la imitábamos.

Aprendimos tanta Historia como nunca podríamos imaginar. Esto fue en la década de los setenta. Nosotras alumnas de un instituto femenino en una capital de provincia con mucho sol y costumbres conservadoras. Solo el patio tenía luz y alegría, los profesores eran tan grises como sus trajes.

Lupe no volvió el curso siguiente. Nosotras lo lamentamos mucho. Estoy segura que al claustro le molestaba que a ningún profesor le hiciéramos corrillo en el aula con nuestras preguntas. Sobre todo al de Religión, a veces, tenía que esperar en el pasillo un rato a que ella saliera. Menudo contraste se iba la apertura y entraba la cerrazón. Lo recuerdo parapetado en la puerta con su sotana. Se miraba el reloj penitente.


Con este relato participo en el Concurso de #MiMejorMaestro en ZENDA

domingo, 24 de enero de 2021

DOÑA PAQUITA #MiMejorMaestro ZENDA

 

Mi escuela era húmeda y gris con dos ventanas por las que algún día entraba el sol. Mi maestra, doña Paquita hacía punto de aguja mientras cantábamos, los ríos, las cordilleras, los golfos y los cabos de la Península Ibérica, las capitales europeas, y las tablas de multiplicar. Entonces se transformaba en colores, parecía otra. Se convertía en una escuela alegre de voces cantarinas.

Mi maestra una gallega adusta, siempre llegaba tarde, siempre con su paraguas, un adorno que usaba como quitasol en primavera. Sabíamos que llegó aquí por amor. Se enamoró de un hombre de Levante que además de ser maestro, como ella, tenía planta de galán. Todos los días se despedían en la verja del colegio con dos besos en las mejillas. Nosotras embobadas contemplábamos la escena en aquellos tiempos en blanco y negro y miradas de cine mudo. Una escuela solo de niñas. Algarabía y cuchicheos.

Doña Paquita quizás, adelantada de su época, aún practicando los métodos de la enseñanza del momento, por las tardes nos hacía leer capítulos de Corazón de E. de Amicis. Nos gustaba mucho leer. Nos sobrecogió aquel relato de un niño que escribía cartas desde los Apeninos a los Andes. Nos conmovía. Transmitía valores de sacrificio, familia, incluso patriotismo. Esto también lo hacía mi maestra, la época era para eso y poco más, como el inculcar valores parecidos, sobre todo el patriotismo vigente con cierta pedagogía decimonónica. Más tarde comprendí que el sacrificio y la penuria que comunicaba el libro lo que dejaba entrever era la emigración. Nos contaba que había muchos gallegos en América. A propósito del libro que leíamos.

Más tarde, en la universidad, a la que siempre nos decía que algunas deberíamos ir, eso sí, con beca pues éramos de un barrio obrero. Antes y allí terminé de entender demasiadas cosas.

No era mi maestra anticuada, no. Vestía muy bien con su gabardina elegante, zapatos de tacón y labios de carmín rojo. El pelo un tanto encrespado, quizás no acostumbrado al clima seco y cálido del sureste peninsular. Hacían buena pareja, después del beso diario en la mejilla, él se ponía un calzador o sujetador metálico en las perneras de los pantalones, montaba en su bicicleta y se dirigía a la escuela de los niños en otro barrio cercano. Los niños a una escuela y las niñas a otra. Mi maestra era la titular de la escuela unitaria de niñas de un barrio próximo a la capital. Sólo la jubilación la echaría de allí.

Doña Paquita fue rígida en la enseñanza, como los tiempos, apenas se apeaba  un escalón del programa oficial. Una enciclopedia donde estaban todas las materias, bastaba. Nada de música, ni excursiones. Nada extraescolar, bueno sí, el mes de mayo y las flores a María. Volvíamos a cantar.

Antes del recreo, ella se convertía en gobernanta de la cocina y nosotras las alumnas en pinches, cocíamos en grandes ollas la leche en polvo (leche de los americanos) y con nuestros vasos de aluminio nos poníamos en fila para degustar tan rico líquido blanquecino y caliente. Decía que era leche. Mi madre me ponía en una bolsa de tela: vaso, chuchara, un papelito con azúcar y una onza de chocolate “Clavileño” Así adornado sabía mejor. Y cada día después del recreo nos explicaba el cómo y el por qué tomábamos esta leche. Nos decía: “aumentará vuestro desarrollo y el de España. También tardé tiempo en entenderlo.

Mi maestra sabía mucha Geografía, nos hacía recorrer la bola del mundo nombrando todas las capitales y los estados de los cinco continentes; ella señalaba con la palmeta, regla delgada y larga, que afortunadamente solo la usó para esto. Nosotras a coro las cantábamos. Recuerdo bien sus paradas en la Unión Soviética (U.R.S.S) en China y en América del Norte. Nos revelaba sus conjeturas. Jamás las he olvidado. Explicaba: “Algún día volverán a ser países independientes. Acabará el sistema comunista (nos contaba lo malo que era) De China os diré que llegará a ser una gran potencia mundial (No se equivocó) Y en América llegará el día que su presidente será de raza negra”. Tampoco en esto.

Mi maestra era adivina o bruja porque vaticinaba cosas impensables en los años sesenta del siglo pasado. As Meigas, habelas, hainas.

Cuando tocaba clase de costura con bastidor; bordé una bolsa de tela de cuadros para el pan. Algo útil para el ama de casa que podríamos llegar a ser.  Mientras tanto nos leía historias de la famosa revista de Selecciones del Reader´S Digest. Escrita en español muy en boga de la época.

Mi maestra en invierno no pasaba frío. Bajo su mesa tenía un brasero de cisco que atizaba de vez en cuando. Las mayores de la clase lo habían encendido antes en el patio. Parecía ser que el Ministerio del momento había decidido que en esta ciudad del Levante con tanto sol no era necesaria la calefacción. El frío se nos metía en los huesos. Según nos decía Doña Paquita, “la primavera era continua”. Recuerdo estar en clase con abrigo y guantes. Ella mientras calentita.

Aparte de su didáctica tan peculiar y personal, reconozco haber aprendido suficiente para seguir otras enseñanzas y descubrir con el paso del tiempo a distinguir, cómo y qué aprendí en esta etapa oscura, donde primaban las gestas que interesaban, el adoctrinamiento religioso y el encorsetamiento de las ideas rancias que nos enseñaban.

Menos mal que la Geografía me hacía viajar. La lectura, conocer palabras. Y la Historia me mostró los hechos. Después averiguaría yo lo que me interesara en los libros.

No recuerdo materias que me marcaran, podría haber ocurrido. Ni siquiera aquellas de obligación semanal que trataban del Ensalzamiento Nacional y que en el bachillerato se convirtieron en asignatura.

A pesar de los patrones aplicados por Doña Paquita, ahora y con la edad que tengo todo aquello me parece una anécdota. Doña Paquita no. No lo fue. Tampoco mi mejor maestra

Con este relato participo en el Concurso de Relatos de ZENDA #MiMejorMaestro