No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo. Oscar Wilde

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miércoles, 11 de julio de 2012

1000 ya son 1000


OS QUIERO CONTAR
         Que, todo empezó como un empeño personal. Un día apareció por casa mi hijo. Se puso a mi lado y, yo frente al ordenador; me sentí confiada para crear un blog. Hasta ese momento temblorosa, movía los dedos y el cursor con miedo y una excesiva prudencia. Cada vez que se abría una ventana, sentía un cierto pánico que me hacía salir por la tecla: escape, y cerrar ventana.     
         Empecé visitando blog de forma aleatoria. Me asomaba por esas ventanas que dejan ver interiores de personas anónimas que transmiten cosas y hechos con palabras que me gustan mucho. Me fui introduciendo en un mundo de colores alegres con flores, ríos, mares, hilos, libros, fotos y retahílas de palabras encadenadas que me hacían derivar en otros mundos de diálogos y debates. Me interesó y me interesé. Hasta que los blog empezaron a ejercer sobre mí la necesidad de participar y compartir.
         He dado muchos tumbos por este mundo virtual hasta llegar aquí. 
Mi hija ha jugado un papel importante en esta historia. Ella fue la que me enseñó a copiar y pegar”, a guardar en favoritos, a subir fotos y cambiar su tamaño. Ya hasta sé subir vídeos. Ellos, mis hijos, han sido mis tutores principales en esta empresa virtual por la que ahora me felicitan de vez en cuando. Sé que me visitan pero la mayoría de veces lo hacen en silencio. 
         Me basé en primer lugar en la fragilidad de mi memoria para abrir este 
cuaderno. Sería una forma de trasladar algunas cosillas de mis cuadernos, cuartillas y folios que andan por ahí, escritos, de hace tiempo o no tanto. No pienso mucho lo que voy a publicar. A veces una foto, una excursión, un paseo, la lectura de la prensa o el libro que estoy leyendo, o algún acontecimiento cercano son las cosas que me sirven de inspiración para colgar algo y compartir. Mirar las foticos que tengo archivadas es algo fundamental para este cuaderno e ilustrarlo y, si las publico necesitan un pie de foto, de paso escribo. Así fue como empezó todo. Después he ido colgando cosicas mías”, estas son aquellos microrrelatos o postales que de vez en cuando voy dejando sueltas por ahí. Y algunos poemas que parecen serlo.
            Me gusta escribir. Lo hago desde que me reconozco, pero nunca lo había mostrado hasta ahora.
Me agrada extraordinariamente recibir visitas y acojo con mucha gratitud los comentarios.
         Hay una cosa que no sé si alguien se ha dado cuenta, qué me gusta el mar con locura, que lo necesito, que es mi elixir; y que cada vez que puedo me escapo con él, junto a él. Haga frio o calor, con aire ventoso o con aire calmo. Y si el día acompaña: mi cámara hace lo demás.
No haré números, ni colocaré cifras en estos
años en los que me dejo ver por esta ventana que mira al mar. A mis dos mares por los que tengo el corazón partío. Sí os quiero dar las gracias a todos vosotros, los que me visitáis y me habláis casi a diario.
        



A todos los que os asomáis por aquí a todos sin que falte nadie os doy las gracias por vuestra amistad, por los comentarios…Y como siempre os mando besicos esta vez a miles…
Seguiremos navegando.







esta foto es del lunes

También os quiero contar que, ayer mi madre cumplió 91 años. Sus huesos un poco frágiles pero su cabeza está lúcida.
Lo mismo hace ganchillo, que lee un libro o ve un poco de televisión, tomamos el fresco en el patio bajo el jazminero o damos un paseo por la orilla del mar...