Los números redondos no me gustan, me gustan más los que tienen esquinas, aristas, puntas, curvas. Los que sin preguntar, te llevan a sumas sin restas, los que multiplican sin dividir.
Aunque lo que de verdad más me gusta, son las palabras que acarician sin pensar en la caligrafía, aunque la sintaxis sea errónea, al menos eso es, lo que me propongo.
Me gusta dibujarlas sobre ideas o garabatos que tengan sentidos sin conocer la técnica. No existen más reglas en las qué me tengo que fijar para escribir lo que deseo. La vida encorsetada que llevamos es algo que te hace reflexionar sin esperar sacarte de la duda. Es como mirar a través de un cristal cuando llueve
Aunque lo que de verdad más me gusta, son las palabras que acarician sin pensar en la caligrafía, aunque la sintaxis sea errónea, al menos eso es, lo que me propongo.
Me gusta dibujarlas sobre ideas o garabatos que tengan sentidos sin conocer la técnica. No existen más reglas en las qué me tengo que fijar para escribir lo que deseo. La vida encorsetada que llevamos es algo que te hace reflexionar sin esperar sacarte de la duda. Es como mirar a través de un cristal cuando llueve