Y las postales siguen sobre el escritorio sin terminar de escribir, ni siquiera sabe ya las que tiene para echar al correo. La sequedad en las ideas se ha hecho patente. Las palabras ya no fluyen por los caminos del pensamiento. Sí, existen carreteras secundarias donde se van quedando los posos de lo pensado. La memoria frágil es, cada día más significativa en sus andares y pensares… Habrá que inventar otras historias que llenen la cabeza con ideas frescas, amables, alegres y de solución más didáctica. Buscará en el fondo del cajón de los recuerdos para saber sí están allí aquellos pañuelos que un día fuero bordados con los hilos más finos del costurero.
Quizás mejor mirar.