Empieza la mañana plateando las
aguas, la mirada silente atrae sensaciones de quien las vive se deleita y contagia en la contemplación de un
mar templado, de un horizonte cercano, de un día placentero.
Pasear la brisa marina en la mirada, en forma de notas
musicales que fluyen sonoras a las suertes del viento en días de paseos
agradables, de celajes de nubes pasajeras que saludan el silencio al descubierto.
Desde la orilla por la espalda sin avisar está el fotógrafo
con su mochila, sin dejar de otear en su península compartida. Allí van y
vienen como el aire que respiran, aunque no estén junto al mar