No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo. Oscar Wilde

jueves, 23 de agosto de 2012

COLECCIÓN

 Rojo sobre azul, mis colores
Pareja, mestizaje, interculturalidad...
Azul sobre azules, una postal
multicolor, de un barrio chic
 Azul  y blanco, es mi sombrilla de rayas...
Tímida, sin atreverse
 Cerveza alemana, se las están tomando
 ¡Parchis, chis,is,is!
¡Agrupémonos todas!
 Amarillo, verde... y, azul más amarillo, verde
De importación sueca, sin publicidad 
 Minimalista
 ¡La chispa de la vida!
Ecológica, ONG desconocida
Se han ido, con el de la chispa de la vida...
Color, calor, crepúsculo
Sol, parasol, sombrilla.
Mar, barco, pescador
Con caña, pescando en la orilla. 

martes, 21 de agosto de 2012

ENTRE AMIGOS

 En el mes de marzo publicaba una entrada llamada
Mi amigo Tejón me hacía llegar la convocatoria del
 I Certamen de Relatos Cortos  de la Asociación Náufragos de la Mar 2012



El fallo del jurado fue a finales de junio, obteniendo el 

PRIMER PREMIO: SIRENAS NEGRAS
Autora: Rosa Ayesa Arriola

SEGUNDO PREMIO:  SENTADO MIRANDO FAROS.

Autor: Alfonso C. Gil Álvarez.

¡¡ Felicidades a los premiados!!

Si queréis leer mi aportación al certamen pinchad aquí:

sábado, 18 de agosto de 2012

POSTAL MARINA

Hoy lo he escrito, hoy lo he enviado y antes que me diera cuenta lo habían publicado en "esta noche te cuento"

Hasta final de mes se pueden mandar microrrelatos, deben llevar incluidas las palabras "azul marino".
 Lo podéis leer aquí


jueves, 16 de agosto de 2012

RECONVERSIÓN


 Tras la puerta de cancela un amplio zaguán de brillante y pulido mármol. En las paredes, recargados espejos enmarcados en nobles maderas y en el techo una lámpara tipo fanal de esmerilado cristal. Así es el lujoso portal en un barrio chic
         Bajo el hueco de la escalera entre la puerta principal y la de servicio, una ventanilla por donde entra la única luz en aquella covacha sin ningún lujo. Allí seguía Encarna desde que Fortunato, el portero más servicial, hecho a sí mismo,  muriera. Se quedó con Nato (Fortunato, hijo) hasta que  un día pasó por allí un cantante de moda y se fue con él. Tan parlanchina, lo cuenta muy orgullosa: son pareja, además de ostentar el cargo de presidente de su club de fans.
         Encarna, pizpireta señora de cierta edad, que no aparenta, se maneja muy bien sola. Su energía es desbordante, abrumadora, en el ir y venir de sus quehaceres. Lo mismo está en el rellano del ático, que en el portal saludando al cartero. Con él tiene charlas, a veces, profundas. Siempre sale airosa. Los elegantes vecinos de innegable  aristocracia, venida a menos, la saludan de soslayo. Ella corresponde con desmesurada cortesía. Presume de conocer todo de todos. Disimula su saber sin dificultad.
         Aquel día en que el administrador de la finca le comunicó los cambios, no puso el grito en el cielo, sólo pidió “hacer un curso”. Los que no mostraron demasiado interés fueron los vecinos “cuanto menos costara mejor”. Se desentendían a la espera de resultados. Ella, muy decidida, quería aprender. Su curiosidad era insaciable.
         Como una niña con zapatos recién estrenados, quedó  deslumbrada el día de la instalación. Nunca había visto tantos cables y enchufes en su cuchitril. Junto al tragaluz una gran pantalla y un teclado, algo de lo  que antes del curso ni siquiera  había oído hablar.
         A Encarna la informatizaron, a la portería había llegado la revolución tecnológica: abría y cerraba la puerta a través de un ordenador. Lo llamaba su “modernidad”
         Fue tan rápido su aprendizaje y adaptación al nuevo instrumento de trabajo que, después de las tareas del portal y la escalera, tenía tiempo de sobra, tanto que creó un blog: “La portería de Encarna”. Como seguidores, todos los porteros de la zona que se habían reconvertido. Después se inició en las redes sociales.
          Ahora, todos  los vecinos conocen su cuenta en facebook, allí le dejan los recados.

imagen de internet
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Envié este relato a La Esfera Cultural en la convocatoria "Historías de Portería". No fue seleccionado. Otra vez será... ¡¡ Ya os digo yo, qué con "la caló " no me acompañan las musas !!
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sábado, 11 de agosto de 2012

DESPERTAR

 Vestida de blanco te he esperado para saludarte
 Ha llorado la noche  lágrimas
será por eso que sales entre tules y algodones
 Juegas en el circo siendo tú el sol,
sin redes que te sujeten 
 Apagando la luz del Faro 
encendiendo la luz del día
Porque hoy el azul del mar se confunde
imprecisa en el horizonte lejano
Los colores son de plata
como un brazalete de Calima.

miércoles, 8 de agosto de 2012

HOJA DE AGOSTO

...Y los barcos se encontraron.
Se saludaron, se unieron en la lejanía, se separaron, y se fueron...













...Y me pregunto, si hablarían, el mundo de la navegación de recreo, es lo que tiene... 






Las Islas Hormigas están a unas 3 millas de Cabo Palos
Desde la orilla, en la playa bajo mi sombrilla roja
sentada en mi silleta azul y con una toalla de rayas
 Un libro: "Tiempo de Silencio" de Luis Martín-Santos 
...y siempre con mi cámara
De esta manera, disfruto
No necesito mucho más.

domingo, 5 de agosto de 2012

UNA PERLICA

PARECE QUE MIRA
Mira detenida y pausada la foto en blanco y negro,  la que siempre está sobre la mesa. Lleva mucho tiempo observándola. Hoy es como si fuera ayer, han pasado los años y sigue sola. Ahora es casi intemporal. Nunca olvidaba una fecha: los cumpleaños de los suyos, cualquier aniversario o cualquier hecho privado ya fuera del ámbito familiar, ya del trabajo.
Su memoria era tan extensa como la superficie de un globo terráqueo que haciéndolo girar cuando se para, siempre reconoce el lugar que alguien señala adivinando  el punto marcado con el lápiz  por quién lo ha hecho rotar.
Ya no recuerda el día que se la hizo. Mira y mira la fotografía a la vez que, escucha los sonidos que siempre la acompañan son: palabras, música, noticias, anuncios. Son el eco de su silencio que ya no le van a devolver la memoria, que ya no la conectarán con el mundo actual. En realidad, todo hace pensar que no sabe quién es ni dónde está. La de veces que había contado la historia de aquella imagen enmarcada, no hacía tanto tiempo. Aquel día, fue un día especial; siempre contaba dónde era, qué hacían y con quién estaban.
Manuela tiene: sesenta y seis años dos hijos y tres nietos. Fue en su juventud  una mujer luchadora y solidaria, fue una adelantada en todas sus decisiones. El día en que conoció a Juan no pensó en ningún momento que hubiera algo más importante que compartir su vida con él. Esta quizá fue su decisión menos acertada pero no se arrepintió jamás. Durante toda su vida casi siempre hizo lo que quiso. Su marido no la abandonó hasta el día en que murió pero tenía una manera muy particular de quererla. Su forma de ser fue cambiando en el transcurso de la vida en común. No la dejó físicamente pero se desentendió de ella y no le importaban  demasiado sus sentimientos, menos aún, sus pensamientos.
Han pasado los años, hoy vuelve a ser esa fecha en la que el calendario recuerda que es su cumpleaños. Han venido a verla sus hijos y sus nietos. Unos niños alegres y sanos que se acercan a ella apoyando los brazos sobre sus piernas paradas que son como un  reloj sin cuerda, él que un día empieza a retrasarse hasta quedar parado por el olvido de quién, está encargado de darle cuerda cada noche antes de ir a dormir. Las pesas del antiguo reloj de pared que cuelgan en un lugar principal del salón, se quedaron quietas tan quietas como su memoria.
Les pasa la mano por la cabeza alborotando el ralo pelo rubio. Manuela los mira sin apenas hacer una mueca que denote alegría o tristeza. Mueve las manos de forma autómata, siempre hace el mismo movimiento. Mira a sus hijos, después a los niños y solo cambia la mirada cuando alguien se dirige a ella.
-Mamá qué guapa  estás, qué bien te sienta el vestido. ¿Cuántos años cumples?
Manuela se queda mirando los grandes ojos y la cara amable de su hija, pero no dice nada. Sólo parece que la mira; sin ver, sin saber quién es. Al menos eso creen ellos.
-          Bueno mamá. ¿Necesitas algo? Interviene el hijo,  mientras acaricia su cara.  
Después  le da un beso en la mejilla sonrosada que tiene el color de una fruta madura. Los pequeños están jugando en el jardín, se oye de lejos los gritos de alboroto, algo inusual  en esta casa desde hace mucho tiempo.
         Llega Mariana con una tarta y tantas velas como años cumple la señora. Alumbrando la tarde de verano que cada año se repite, sacándola por unas horas de la penumbra sin sentido en la que se encuentra inmersa Manuela. La imagen quedará plasmada en la cámara digital de sus hijos. Todos le ayudaran a soplar o más bien entre todos –ellos- apagaran las velitas que parpadean nerviosas e iluminan sus verdes ojos claros. Todos entonan el cumpleaños feliz. Por su mejilla resbala una lágrima. Parece que su rostro torna en una sonrisa; es como sí además de los ojos se hubiese iluminado el gran corazón qué nunca olvida, qué sí conserva la memoria de los sentimientos.
         Hace diez años que se quedó sola. Acababan de jubilarse cuando decidieron vender el piso de la ciudad y comprar una pequeña casa junto al mar. “Ahora tendré todo el tiempo para leer, pasear, cocinar, cuidar las  plantas…y para discutir feliz y tranquila con mi marido.” Decía a sus amigos. No pasó mucho tiempo. Un día, Juan salió a dar el paseo diario y no volvió vivo. Un repentino ataque al corazón le arrebató la vida. Todas las ilusiones de futuro, todos sus sueños inacabados se truncaron rápidos. Hace diez años cuando se quedó sola para siempre.
         Ahora, desde la terraza acristalada con orientación a Poniente pasa las tardes enteras mirando cómo se pone el sol. Ahora, no recuerda nada, todo quedó en aquella bolsa retalera, en la que  durante toda su vida fue metiendo los amargos dulces que se comió y que muy poca gente de su entorno conocía. Hoy vive con los recuerdos olvidados, con la mirada asomada por la terraza viendo cómo amanece cada día y cómo el día se acaba, oyendo el mar en su quietud o en su bravura, oliendo el color de los geranios, paladeando el fuerte olor de las mimosas. Es como alguien qué no está.
         Cuando se cierra la puerta de hierro del jardín, Manuela parece que dormita sobre el sillón. Se acaban de ir sus hijos y la tarde se queda fresca, con brisa, huele a salitre y arena. Es finales de agosto.
 Se acerca Mariana, le deja caer sobre los hombros un fino echarpe de seda; enchufa la radio  sintonizando la emisora que le habla continuamente. Ella  abre los ojos y sonríe; observa de nuevo la foto. Siempre lo hace. Es la instantánea de aquel día que vino al mar por primera vez con Juan. Están los dos mirándose y de fondo el mar y la orilla con la arena bajo sus pies. Allí dejaron la huella de su amor mientras se ponía  el sol lento y sin prisas
Atenta, remisa y un poco soñolienta escucha la radio. Toda su vida ha sido su amiga la que nunca le ha dejado de hablar. Es como alguien que sí está.
Ahora, que su memoria habita en el desván de los recuerdos olvidados; la radio sigue hablándole. Le habla más que nunca; sigue con ella, siempre le acompaña.  A la vez, que mira, parece que mira. 


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                                                           ACCESIT  en el XIX Concurso Literario de Relato Corto y Poesía, modalidad Relato Corto. Convocado por el Centro de la Mujer “Emilia Pardo Bazán de Murcia. Fallado en mayo de 2009
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Oigo a las musas cantar, por eldía
 revoltosas caminan por la arena,
juguetonas con las olas, cercanas a mí.
Pero igual que llegan se van
Esta noche en la terraza
veo  la Luna con un antifaz, detrás
 las musas  juegan al carnaval
 las miro pero no me quieren hablar
Mis repentes

                        A Rosa,mi amiga de toda la vida

jueves, 2 de agosto de 2012

POR LA CABEZA

Tú mira por ese lado, yo miraré por este
 Yo no los veo. ¿Estás segura que hemos quedado aquí?
¡Anda, qué no van despistados, esos!
Los vengo siguiendo y no se aclaran
Antonia, te he dicho que no ha sido buena idea quedar en esta playa
Qué sí, Paco  que sí, llevan puesto un sombreo

Uf, qué pesadilla...
Parece que me sigue alguien 
No te has puesto la pamela, querida...
Adolfo, acabo de salir de la peluquería
Uno, dos, tres...cuatro 
doy un alguna vuelta más y me pongo moreno
Me ha dicho mi señora que me esperaba junto a la palmera
pero, yo no la veo, Marujaaaaaa
Ya estoy bronceado y listo para la fiesta de esta noche,
sólo me cambiaré la gorra...
Mi papá se lo tiene creído, piensa que es un latin-lover
Yo sí que sé bailar hip-hop
¡Me las llevo de calle!
Mi perfil, mi perfil y mi torso me delatan
cuatro, cinco, seis... 
Ya vuelvo y el moreno no se iguala...
Y...yo aquí tan agustito
¡Menudo baño de asiento me estoy dando!
Este es mi deporte favorito