No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo. Oscar Wilde

martes, 10 de febrero de 2015

EN LA SOMBRA

Bajo una sombrilla en la playa.
Con brisa fresca marina, con sabor a salitre,
con la mirada sin horizonte, qué más da.
En el patio, con techo de jazmines
que caen cadenciosos sobre la cabeza.
Mirándolos,
 en su perfecta belleza, adornados de verdes hojas.
 Preparados para perfumar las noches de música, de palabras insonoras. 
Esas que se quedan en el recuerdo,
año tras año.

Cuaderno Azul, milhojas

lunes, 2 de febrero de 2015

PAPELES SUELTOS /3







Hoy he leído un cuento que me ha removido. Hoy he visto las palabras escritas como sentimientos tatuados. La piel caliente se ha vuelto fría y una brusca brisa helada ha recorrido mi cuerpo lento. Desasosiego y trasiego parece una paradoja, y lo es.





lunes, 5 de enero de 2015

Por el cinco de enero

Las abarcas desiertas
Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.
Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.
Nunca tuve zapatos, 
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,

siempre penas y cabras.
Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río,
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.

Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.
Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.
Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.
Toda la gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.
Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y un mundo de miel.
Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.
Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.
Miguel Hernández

                                             Por el cinco de enero siempre me acuerdo de ti papá.                                                                                   Te fuiste muy temprano.
                                                                       


                                                                                                                                              

lunes, 8 de diciembre de 2014

LUNA

Luna, lunera,
languideces lastimera.
Ligada, leyendo,
luciérnagas letras.
 Luna, lunera. 

lunes, 17 de noviembre de 2014

PAPELES SUELTOS/ 2



          Para no hacer nada, para deambular hasta cansarse. Tomar un desayuno en la mañana fresca de otoño al sol. Un placer. Con el bullicio de la ciudad, de sus calles llenas todavía de los colores del estío.

        En silencio los pensamientos, los andares tranquilos,  los deseos confusos. Sensación hueca de una vida acelerada. Percepción absurda de una idea deseada. Llamativos días para hacer nada, sólo lo que apetezca.

Papeles sueltos

sábado, 4 de octubre de 2014

A UN AMIGO SEBASTIÁN DAMUNT


 ¿Está así? Hace tiempo que no voy...
¡Estará así, seguro me gustaría ir!
 Ver entrar los barcos por la bocana desde el Paseo de la Barra
 Quien ya no estará allí con su cámara para fotografiar los barcos desde la "terraza de arriba" del Restaurante La Tana, será  Sebastián Damunt que hace unos días nos ha dejado para siempre... 
 Quedarán las redes en el puerto...y las otras tanas

 El fotografiaba los barcos y a los amigos de La Tana. 
Te echaremos de menos Sebastián, tu sonrisa amable, tus sugerencias culinarias y las recomendaciones de los buenos caldos. Y sobre todo tu generosidad
 Se queda el Paseo de la barra desnudo con la calma de un lebeche de verano
Se ha ido el fotógrafo, el de los frutos del mar, de los barcos y de los amigos...
Nos quedará tu mirada en los reflejos del sol y tu sonrisa en las olas saltarinas cuando quieran cruzar  la bocana del Puerto de nuestro Cabo Palos, adiós amigo, adiós.


A veces yo conversaba con Sebastián Damunt a traves del blog.
¡Pillada, me dijo! Desde la "Terraza de arriba"
foto de Sebastián Damunt

Fue sin muchas alharacas un  gran bloguero: 

miércoles, 3 de septiembre de 2014

PAPELES SUELTOS / 1






Martes de Ipanema
Antes, siempre un café, olor de la nostalgia.
Sabor de melancolía, color de soledad.
Ahora tomo un poleo.
Me fijo en las caras
Me fijo en los zapatos,
en la forma de andar,
en la forma de mirar.
En las pausas de los pies,
en las prisas de los brazos.
Me fijo en las manos tristes.  
Vienen y van como ellas por las aceras desgastadas.
                                                                                    Papeles sueltos

miércoles, 6 de agosto de 2014

COSER SIN CANTAR


Foto gentileza de Marga P. Díaz
           Fue dando grandes puntadas a la soledad descosida por el uso en ese mantel diario. Sobre la mesa fue dejando las palabras entretejidas con percal, aquel que guardó su madre en el cofre de la abuela, el de  su ajuar.
          Por más que se empeña en coser y coser, las palabras se le amontonan como  puntos gruesos de estambre fino. Del costurero de gran fondo saca los retales del ánimo hilvanándolos con sedas de colores vivos.

        En el acerico clavará los alfileres hasta el fondo para que no atraviesen otras entretelas. Y así, mientras que la música suena desde otras ventanas, ella seguirá viendo la vida pasar con las tijeras preparadas.
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Marga P. Díaz es una amiga y muy buena fotógrafa mirad aquí:marga-p-diaz.webnode.es
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martes, 22 de julio de 2014

UNA JORNADA DIFERENTE

       Amaneció una mañana radiante. Aquel día se le ocurrió. No se lo pensó demasiado. Caminó hasta la estación de ferrocarril. En el trayecto compró la prensa en el quiosco de los domingos. Al llegar se situó  frente a los luminosos informativos. Pidió un billete hasta una ciudad con mar. Siempre le gustó, cómo en las películas americanas la gente pedía los billetes así. El expendedor no se asombró, no era difícil, donde vive Ignacio son varios los recorridos que llevan hasta el mar.
         No titubeó ni un minuto a la sugerencia del empleado. Salió al andén, el tren  tenía inmediata la salida. Tomó asiento de ventanilla repasando con la mirada los detalles de la estación. Gente que iba y venía, las prisas de los jóvenes, la lentitud del maletero y su portaequipajes o las miradas indiscretas desde las ventanillas de un tren en el otro andén.
      Cuando el tren arrancó la marcha, no apartó la vista de la ventanilla, observando cómo subían y bajaban en las distintas paradas gentes desconocidas de caras tristes con pensamientos escondidos en su mirada o el bullicio de los jóvenes adolescentes   que se trasladaban de un pueblo a otro hacia su centro escolar.  No dejó de mirar el paisaje en ningún momento, como si se lo quisiera aprender y guardar en la memoria. Por fin podía hacer lo que quería, cuándo y cómo él, siempre había soñado.
        Llegó a su destino, se olía a salitre. El sol caldeaba la jornada entre una nubosidad variable que fue disipándose como el humo  de aquellas máquinas de hace unas décadas.
      Anduvo saboreando la brisa marina por el muelle del puerto, paseó entre los pantalanes observando los barcos, percibiendo el ulular de los palos que se mecían al viento suave. Buscó un café con terraza lo más próximo al agua y lo más lejano del ruido de la ciudad. Se sentó al sol de la primavera. Este fue el inicio de una etapa, la primera. En este día, en este momento, él empezaba su otoño personal y no iba a desperdiciar ni un rayo de sol, mientras pudiera.
         Su vida a la sombra se había acabado ayer. Hoy las tareas serían las que acaecieran sin pensárselo mucho: “A estas horas… ¿Qué más da?” –Pensó-
         Pidió un café con leche, tostadas de aceite y tomate. La sal la ponía el día, el sol daba la calidez necesaria y el mar la calma buscada. Leyó el periódico. Ahora sí, tranquila, plácidamente, como un festivo siendo lunes.
         Cuando terminó y sin mirar el reloj volvió paseando hasta la estación. Tomó el primer tren de cercanías. Así transcurrió su nueva jornada, sin prisas. Haciendo algo distinto. Ignacio entro en su otoño particular de esta manera. Un deseo nada difícil de alcanzar. Un viaje corto, leer la prensa como los domingos, sin prisas. Y cerca del mar, mirándolo.

foto gentileza de Nicolás Vaquero Martín

Nicolás Vaquero Martín es un amigo, fotógrafo y poeta: http://palabrasconfoto.blogspot.com.es/

jueves, 10 de julio de 2014

ATARDECE / AMANECE

 ...Llegas cuando cae la tarde
 Paseo por la playa de Levante, la calma te acompaña...
Mirando a Poniente, el color se dobla como el sol...

 Al día siguiente si miras por la ventana, te vuelve a saludar
 El faro se apaga cuando llega la mañana, vuelve la calma
 ...Y, por la orilla el paseo añorado, azul, transparente, tranquilo, suave, fresco, compartido...
Te reconcilias con los días, porque no hay ninguno igual...