Un
largo viaje que todavía perdura
con
trayectos de ida y vuelta, de paradas
necesarias
en
estaciones de gratos recuerdos,
del campo a la huerta.
Jóvenes
y felices días de construcción
vías brillantes con aires de fiesta
airosos
los cuerpos, airosas las manos para el trabajo.
Un tren de ilusiones
Una
máquina con mucho brío parando en todos los apeaderos,
una
pausa rápida y a seguir el viaje
a
la sombra de las moreras
o
al sol del membrillo
Un
tren de verano también, junto al Mar Menor.
Un
día de verano como la fresca fruta, llegó
la
mayor, de lumbre su cara y veloces palabras
La
segunda en el veranillo de los
membrillos,
la
pequeña, ensortijado pelo y ojazos que hablan.
De
la huerta los mejores frutos,
de
los trenes de madera, las viandas del campo
y de los veranos y sus noches de puertas
abiertas, la calma,
que
los abuelos de un lado y del otro siempre esperaban.
Este
viaje que aún perdura,
tuvo
una parada repentina. Él, bajó con tristeza de un tren
muy rápido y con una sola señal, la primera,
un
día se fue para siempre muy temprano.
Ella,
se quedó en la estación,
quizás
debajo del reloj, que no se paró ni un segundo
Hoy
ya ha visto muchos trenes pasar,
pero
ni la lentitud de aquellos coches de madera
ni
el vapor de las maquinas de entonces le han hecho empañar,
los
largos días entre aromas de jazmines.
Los
cristales por donde mira con ojos de verde campestre
no
se han desgastado, todavía sigue asomada a su ventana
Un
largo viaje que perdura,
quizás,
con algunas lagrimas disimuladas.
En
su cabeza cana todavía quedan historias
de
ayer, de hoy
para mañana.
Los Alcázares, 10 de julio de 2011.
te respetamos y te cuidamos
en tu
largo viaje de una larga vida.
Estos días mi madre está pachucha, por eso no me asomo demasiado a vuestras ventanas, tengo poco tiempo. Hoy me apetecía compartir estas palabras deslavazadas que quisieron ser poema...