No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo. Oscar Wilde

lunes, 22 de febrero de 2010

EN LA CASA DE LA PLAYA

Cuando se sentaba el abuelo en su sillón de mimbre,en aquellos veranos ya lejanos, en la casa de la playa, el nieto zalamero se acercaba siempre buscando juego. El abuelo le decía:
-¿Tiene mi “rey” un besico para mí?
Dando un respingo se retiraba el pequeño escondiéndose en el rincón de detrás de las largas cortinas, en la casa grande de la playa, con grandes puertas y ventanas. Al momento volvía; el abuelo tenía la cara preparada. De sopetón le soltaba los besos que traía fabricados. La fábrica de besos era el hueco entre las cortinas. Arrancando la sonrisa de todos los que estaban alrededor.
Después aparecía la “princesa” que con menos edad no entendía el mundo de la empresa manufacturera de besos. Emulando al “rey” ella, regalaba besos; primero a la abuela que sentada en una silla de lona,en la casa de la playa, hacía tapetes de ganchillo. Luego se comía a besos al abuelo colgándose de su cuello para quedarse sentada en sus piernas.
Estas escenas que ocurrían en los viejos sillones de mimbre, eran animadas alegres y muy divertidas. El abuelo, cuando salía de su habitación después de la siesta siempre se sentaba allí y llamaba la atención de los nietos para que se acercaran hasta él.
La casa de la playa, grande, con paredes grandes, techos altos y ventanas, y puertas enormes sigue ahí. Los sillones ahora más viejos, también. El abuelo hace tiempo que ya no está. El “rey” y la “princesa” han crecido. Ya son grandes como la casa de la playa. Los sillones son ahora sus asientos preferidos porque saben a besos, a descanso, a caricias, a tardes de calor, a helado "blanco y negro" a noches de patio y olor a jazmines.Los sillones huelen a cariño.

14 comentarios:

  1. Y hablando de "olores a besos", ayer mismo oí de la importancia y de la correspondencia del olfato con el desarrollo de la memoria y el conocimiento. Y al margen de estas connotaciones neurocientíficas este relato no huele sólo a gloria, sino que además sabe a eternidad, con ese halo de de nostalgia infinita que arranca en nuestra infancia para no borrarse jamás.

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  2. Me gusta mucho este texto que destila nostalgia y cariño a partes iguales. ültimamente me he vuelto un poco nostálgico de épocas pasadas en mi vida, y esto me recuerda mi infancia.

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  3. Añoranza de lo que fuimos.
    Hablar de abuelos
    es rememorar ese tiempo
    de la infancia cuando la vida estaba recién estrenada
    y los días de fiesta eran eternos.
    ¿Porque qué sería de los niños sin abuelos?
    ¡Qué tiempos!

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  4. ME HA ENCANTADO TU COMENTARIO MARI CARMEN, LOS ABUELOS Y LAS ABUELAS SON LO MEJOR PARA LOS NIÑOS, EL PRIMER JARDÍN DE INFANCIA, LOS PRIMEROS CUENTOS, LOS PRIMEROS JUEGOS, TU CASA DE PLAYA, ESTUPENDA, Y LOS OLORES A MAR Y A JAZMINES TOTALMENTE REFRESCANTES.
    Un abrazo fuerte amiga, desde mi librillo.

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  5. Bonitos recuerdos. Cuánta ternura...
    Besos

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  6. El pasado es vivir, traer recuerdos es seguir, hacia adelante vamos pero atrás nos vamos quedando...

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  7. Como me ha gustado tu relato.
    Lleno de cariño y ternura.
    "Sillones que saben a besos".
    Preciosos recuerdos.

    Muchos besos

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  8. ¡¡¡Que maravilla de relato, de recuerdos, de olores de sentimientos y sensaciones!!!!!

    Los años pasan, pero esos recuerdos grabados en el alma con fuerza, con abrazos apretados, con besos ruidosos, oliendo a limoneros, a azahar... siempre están ahí, y estarán mientras vivan en el recuerdo, en el alma...

    Enhorabuena....
    Un besico, princesica.....

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  9. A causa de otras actividades, no puedo ocuparme de visitar a mis amigos de Internet. Creo, por tanto, que es lo más razonable decidirme a realizar una parada y que todos sepaís por qué. Volveré en cuanto tenga tiempo suficiente.

    Quiero que sepas cómo estimo la relación que hemos tenido y confío en volver pronto. Un abrazo

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  10. Bueno, que me he emocionado, perlica...¡cómo he visto la escena! ¡Cómo la he sentido!
    Me acuerdo de esos sillones de mimbre, que están también en la gran casa de la playa, tan preciosos, tan acogedores como el par de mecedoras de lona en que se estaba en la gloria mirando las estrellas sobre el mar en las noches de verano.
    Yo no conocía a ninguno de mis abuelos, y sólo a una de mis abuelas, a la que veía cuando íbamos a avisitarla a Cartagena.
    Es a mis padres a quien añoro, es aquella época en que había tiempo de sobra para sentarse en un sillón de mimbre frente al mar, y no frente al televisor.

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  11. Es un precioso recuerdo, con todas esas sensaciones asociadas, pero a mí me ha dado un poco de tristeza, porque a veces pienso cómo me recordarán mis nietos, y si me recuerdan como tú a los tuyos, será una maravilla, pero los quiero tanto que me duele pensar que yo ya no estaré para seguir su vida, para cuidarlos y recibir sus besos. Es la vida misma, qué vamos a hacer. Besicos y gracias por tus maravillosos recuerdos.

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  12. q bonitos recuerdos..

    los veranos en la playa todos.. los abuelos,la tia,los papis,mis cumples!, la escayola de javi, etc,etc ...

    un besito pa mi mami la mas guapa!

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  13. Me ha llenado de melancolía la lectura de esta entrada tuya. Esos recuerdos infantiles y esa constancia del tiempo que pasa son una fuente de nostalgias.

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  14. Un texto precioso, que evoca esos veranos felices de la infancia y esas imágenes que nos reconfortan.

    Me ha encantado, de verdad.

    Ah, para satisfacer tu curiosidad. El perrito de carro lo fotografíe en Praga.

    Sigo por aquí un rato. Muchos besos,

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